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La “ciudad” que revoluciona al mercado de los barrios cerrados con una nueva filosofía de vida

  • Foto del escritor: Equipo OB
    Equipo OB
  • 13 ene
  • 8 Min. de lectura

LN.


Construir ciudades no es tarea sencilla. No lo fue en ninguna etapa de la humanidad y aún hoy genera admiración contemplar cómo de la nada nacen grandes urbanizaciones, bajo el mindset de esta era. Tal vez uno de los emprendimientos más emblemáticos de los últimos 25 años fue Nordelta, la ciudad pueblo de Tigre, con 50.000 habitantes que viven en 27 barrios cerrados. Pero hay otro rincón de Buenos Aires que está tomando relevancia, donde incluso se erige la segunda sede del reconocido Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba). Se trata de Puertos, una urbanización que suma 3600 habitantes, 1400 hectáreas, 11 barrios lanzados, tres colegios, un club náutico y deportivo y una reserva natural de 60 hectáreas en pleno Escobar. Y uno de sus aspectos más interesantes es cómo gestó su identidad, con una nueva visión inmobiliaria.


“Primero la vida, luego los espacios, después los edificios (al revés, nunca funciona)”, se titula una de las entrevistas que el sitio ArchDaily hizo al renombrado arquitecto y urbanista de origen danés Jan Gehl. Conocido como “el padre del diseño centrado en las personas”, sus proyectos en lugares como Nueva York, Ciudad de México, San Pablo o Shanghai, por nombrar algunos, priorizaron a los habitantes por sobre las edificaciones, ubicando la experiencia humana en el centro del desarrollo urbano para dar forma a lugares que conectan a las personas entre sí, con sus comunidades y con el medio ambiente.

Puertos, un barrio que crece

Superficie:

1400 ha

Población:

3600 hab.

Barrios lanzados:

11

Colegios:

3

Club náutico y deportivo:

1

El concepto está íntimamente linkeado con la agenda del real estate actual, pero sobre este tema ya reflexionaba hace 20 años el reconocido filósofo y sociólogo Zygmunt Bauman, quien en su libro Comunidad, en busca de seguridad en un mundo hostil, alude a la “decadencia, muerte y eclipse de la comunidad”. El intelectual aseguraba: “Comunidad es otro nombre para referirse al paraíso perdido aI que deseamos con todas nuestras fuerzas volver, por lo que buscamos febrilmente los caminos que puedan llevarnos allí”.


Aunque ambos referentes se encuentran lejos de la Argentina, aluden a una visión que llegó a nuestro país hace un tiempo, con proyectos como Puertos. “Posee tres conceptos muy arraigados desde sus inicios: estamos creando una ciudad activa, natural y cultural”, comparte Leandro Chiappa, director de producto en Consultatio, la firma de Eduardo Costantini, fundador del megaemprendimiento. Bahía, la nueva apuesta El proyecto gana adeptos y se extiende. De hecho, está naciendo una microzona, “una miniciudad” en el corazón de Puertos, con un paseo costero muy valorado por los vecinos.


Se trata del sector Bahía, que hasta el momento cuenta con tres edificios y donde se están por empezar a construir diez más, con 329 unidades residenciales, oficinas y zonas comerciales. La inversión total es de 95 millones de dólares en sus 23 macrolotes. Estos terrenos estaban desiertos hasta hace unos meses, pero hoy comienzan a dar las primeras señales de vida y, en línea con su identidad, ya se desarrolló un espacio de arte particular: un museo Malba en su centro, que hoy visitan más de 3000 personas durante los fines de semana.


Sin dudas, el museo es una de las estrellas. Diseñado por el estudio Herreros, con el apoyo de Torrado Arquitectos, Bulla en el paisajismo y Flora Estudio en el diseño del mobiliario, rompe los moldes de la construcción tradicional: no tiene “fachadas”. Además, sus 5500 metros cuadrados se crearon a partir de un gran techo de cúpulas translúcidas de 1200 metros cuadrados. “Buscamos ser un museo de destino. No es como el Malba de Palermo que está ubicado en un lugar central de la ciudad y con una colección permanente que raja la tierra. Aquí vamos a crear comunidad, actividades, visitas de niños, hacer cruces con diferentes disciplinas como la música y la literatura, performances, un arte más vinculado y cercano a las personas”, define Costantini.


Este proyecto implicó una inversión de más de 7 millones de dólares en la construcción que, sumando el valor de la tierra, supera holgadamente los 10 millones de dólares. Los pabellones del museo generan una gran plaza abierta y techada que continúa sobre un espacio al aire libre que da al agua y a una playa. También cuenta con un corredor natural de cerca de 3200 metros cuadrados, que constituye el primer bosque de alisos del país, y en su interior se descubren tres salas que ofrecen arte al aire libre.


El sello de Costantini se exhibe en cada tramo del emprendimiento: el circuito de arte público de Puertos está conformado por 23 obras site-specific, que se distribuyen por toda la superficie transformando el paisaje y creando espacios de uso comunitario. Solo en el sector Bahía, con un recorrido peatonal, los visitantes pueden disfrutar de 10 de ellas. El nuevo sector, de unas 12 hectáreas en total, contará además con un centro comercial y un espacio recreativo, además de playa y bosque. El sueño de vivir en contacto con la naturaleza no pierde fuerza y los desarrolladores saben cómo generar ese entorno.


Otro concepto de comunidad de vecinos “Hay un pensamiento estratégico del área como conjunto, para que lo disfruten quienes lo habitan y quienes lo visitan”, sostiene Gonzalo de la Serna, CEO de Consultatio, y explica que toda el terreno aprovecha las vistas al lago central de Puertos, un espejo de agua de 400 hectáreas, con propuestas gastronómicas a su alrededor. Los ideólogos del proyecto buscan que los desarrolladores de cada zona, en alianza con distintos estudios de arquitectura, levanten edificios con su propia impronta pero que, al mismo tiempo, mantengan una identidad con el conjunto. En los espacios comerciales buscarán llevar marcas “de autor”, locales que no pertenezcan a cadenas masivas, para reflejar un ADN propio.


“Estos terrenos tienen la ventaja de ofrecer la posibilidad de desplegar una forma de vida muy en contacto con el paisaje, además de construir comunidades de vecinos que conviven y comparten servicios”, explica Juan Herreros, arquitecto español que estuvo a cargo de la remodelación del Malba de Palermo en 2017 y el diseño de Malba de Puertos en 2024, que además lidera uno de los proyectos en la nueva microzona de Puertos.


La Bahía aspira a ser más que un lugar donde habitará la gente y conformará una comunidad. Se trata del trazado de una nueva miniurbe: “No es casual que todos los arquitectos de estos emprendimientos tengan un historial que los respalda. Estamos poniendo el foco en una propuesta urbana y arquitectónica distintiva”, promete Chiappa. Frente a la bahía, entre otros proyectos, se levantarán dos edificios que tendrán viviendas residenciales, locales comerciales y oficinas. "Combinan retail y real estate, para darle vida urbana a un contexto bucólico y extraordinario con vistas abiertas al agua y a la naturaleza" , describe Damián Manusovich. Mmcv hará la arquitectura y root, el desarrollo. Ambas realizarán el emprendimiento en dos lotes vecinos al Malba. “Son espacios abiertos, despojados y receptivos, destinados al encuentro y al disfrute”, señala el desarrollador que construye el emprendimiento Aora Puertos y Del Museo con unidades desde US$140.000.


Un punto clave es que la zona de la Bahía es que así como los lotes y las casas son muy buscadas por las familias jóvenes, los nuevos proyectos son deseados por matrimonios con los hijos ya independizados –“nido vacío”- quienes optan por mudarse de una casa a un departamento con las mismas comodidades, pero sin la exigencia del mantenimiento y sin perder amenities. “Va a cambiar la forma en la que la gente mide los desarrollos de los suburbios, porque se van a dar cuenta que mejoran la calidad de vida de los habitantes”, comparte Mariano Clusellas, director Clusellas Ades, estudio de arquitectura que lleva adelante tres edificios con 120 unidades, con una inversión de US$25 millones. La costanera, el bosque, el museo y las propuestas gastronómicas son algunas de las ventajas que observa. “Está pensado para evitar el aislamiento y fomentar la comunidad”, refuerza.


Rodrigo y su esposa, que vivían en Palermo y se mudaron a Puertos, avalan las palabras de los especialistas inmobiliarios. Se sentían “asfixiados” y hace tres años tomaron la decisión de comprar un terreno para construir una casa con el objetivo de criar a su hija en el verde, con seguridad y deportes. De hecho, los chicos van al colegio en scooter eléctrico desde los 12 años o se reúnen en el área deportiva a la noche. “Hay comunidad y, más allá de todo lo que te cambia vivir en un barrio cerrado, valoro que tenemos un abanico de servicios, colegios, deportes y comercios dentro de un ambiente seguro. Los chicos se mueven solos”, describe. Define el estilo como el de un pueblo donde se puede pasear, comprar un helado, sacar la plata del cajero, salir a cenar o visitar un museo sin sobresaltos. “El Malba le agregó valor a esta ciudad”, suma el vecino que vive en Las Acacias, el barrio que está enfrente del museo, que ya visitaron los alumnos del Northfield School y del Saint John´s. “Mi hija volvió encantada con las esculturas”, cuenta.


El arquitecto Pablo Ponisovsky, director de Creaurbana –la desarrolladora con dos edificios en la nueva zona de Puertos–, prevé que el emprendimiento tendrá un impacto muy fuerte en la zona. “Creo que Pilar está saturado y Escobar tiene muchísimo para crecer. El proyecto va a potenciar muchísimo a Escobar, tanto en la oferta comercial como en la gente que va a trabajar para darle servicios a Puertos. Ya está sucediendo, la gente está poniendo un ojo en la zona y Escobar aparece en agenda”, afirma. “Se reinventó el concepto de ciudad”, asegura Sol Strazza, socia y titular de Ankon Sur, desarrolladora que levantó en Puertos los edificios Plaza y Rhodium Vista, con 32 departamentos ya vendidos, y que actualmente proyecta Rhodium Terrazas, un edificio de 6 pisos con 60 departamentos, ubicado en la primera línea del lago, con espacio comercial y una plaza central que conectará todo.


“Tenemos cinco proyectos en este megaemprendimiento que acumulan cerca de US$35 millones”, indica la mujer que vive en uno de los departamentos terminados junto con su esposo. “Este emprendimiento es un enclave que ofrece una superposición ideal de intimidad y colectividad. Siguiendo esta premisa, nos planteamos hacer departamentos que son como pequeñas villas superpuestas, que guardan privacidad y, a la vez, permiten socializar y coincidir con los vecinos en las circulaciones y espacios comunes”, concluye el arquitecto Herreros, que detalla que el edificio que diseñó tendrá seis módulos independientes, con una inversión de US$15 millones. Las unidades en pozo de Bahía salen US$3500 el metro cuadrado aproximadamente.


Un dato clave. Consultatio compró recientemente un terreno ubicado al lado de Puertos, sumando 65 hectáreas. Estas tierras originalmente formaban parte del proyecto, pero fueron cedidas en un intercambio para la construcción del camino de acceso principal. Ahora, al recuperar ese terreno, se seguirá potenciando el lugar con nuevos barrios y más colegios. “Fuimos los segundos en habitar el barrio Muelles y apostamos cuando no había casi nada, solo había colegios y eso fue clave para elegir este lugar. Atrás de mi casa está la reserva, donde voy a caminar muy seguido, hay arte en las calles y sensación de comunidad. Me gusta que se desdibujen los límites del barrio cerrado y la ciudad, que se mezcle la gente que vive y que no vive”, aporta Cecilia. Las familias que optaron por el cambio de vida no extrañan las calles porteñas. ¿Volver a la ciudad? No es una opción para la gran mayoría.


“Desde mi experiencia, lo que más me gusta es la sensación de libertad. Es como estar de vacaciones todo el año”, dice Adriana, quien llegó al barrio Marinas de Puertos en 2023 desde Caballito.

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